Somos muchos, basta con poco


En el Manual de Transición, obra imprescindible de Rob Hopkins, se lee una frase que siempre me ha gustado especialmente, “no vamos a cambiar el mundo, pero al menos preferimos colocarnos en el lado de las soluciones que en el de los problemas”. Cito de memoria, pero más o menos la idea es esa. Cambiar el mundo suena muy pretencioso y demasiado utópico, sin embargo ¿quién quiere seguir en el lado del problema?

Bueno, pero muchos se preguntarán, ¿y cuál es el lado del problema o el lado de la solución? Lo primero que hay que entender es que tenemos un problema, uno de los más grandes que nunca ha tenido la humanidad. El planeta, nuestro lugar de acogida, tiene sus límites, los tesoros y la belleza que nos ofrece gratuitamente no son una mina de la que se pueden extraer materiales sin cesar sólo para enriquecerse. La tierra es algo maravilloso que nos ofrece sus recursos para que podamos utilizarlos en función de nuestras necesidades vitales, ni más ni menos.

El hombre basa sus actividades en el uso y la transformación de esos recursos (agua, petróleo, minerales etc). En el momento que el hombre deja de ser consciente de los límites de la naturaleza y del impacto que causan sus actividades sobre el medio en el que vive, comienzan los problemas. Así que los problemas que tenemos no han aparecido de un día para otro, sino que son fruto de una serie de errores encadenados y de una progresiva pérdida de conciencia. El hombre ha agotado el límite de los recursos que la tierra le proporciona y ahora ha llegado el momento de reparar esos daños. La única forma de volver al lado de la solución es tomar conciencia de lo que somos en el contexto universal y reconocer la vital importancia que tiene la naturaleza en nuestra existencia. Decididamente se puede afirmar que el hombre ha subestimado la posibilidad de desaparecer como especie.

¿Qué hacer? ¿Cómo pasar al lado de la solución?

El hombre necesita vivir en paz, no estar permanentemente preocupado por sus actos, sentirse controlado o con la sensación de estar vigilado permanentemente. Por eso, para iniciar un cambio en la forma de vivir, se necesita llevar a cabo un cambio de mentalidad, estar convencido de lo que se hace y por qué se hace. No es cuestión de seguir unas determinadas instrucciones, sino de seguir el simple y natural dictado de la conciencia. Una persona puede lograr cambios importantes en su vida que, si se unen a los que consiga otra y otra y otra, pueden lograr verdaderos milagros.

Cada vez que se produce algún bien de consumo hay un gasto de energía y el sistema soporta un impacto, por ello es muy importante que se consuma estrictamente lo necesario. Si entendemos que la energía más limpia es la que no se consume, habremos dado un gran paso para cambiar. Si la comida que consumimos se produce cerca de casa, no hará falta recurrir a otra, que puede que sea algo más barata, pero que viene de la otra punta del planeta y seguramente contenga sustancias para conservarlas y que ha necesitado una gran cantidad de energía para que llegue a nuestra despensa. Si podemos ir andando a un sitio es conveniente no usar el automóvil, si nos acostumbramos a comer aquellos productos de temporada y que se producen en nuestra región, estaremos colaborando con los agricultores y ayudando a mejorar el medio ambiente del lugar donde vivimos. Si reparamos o introducimos algún cambio en la chaqueta vieja no necesitaremos comprar una nueva que, seguramente, fué fabricada en algún país subdesarrollado y usando mano de obra infantil.

Hay muchas cosas que hacer de forma diferente, muchas posibilidades y gestos que van aumentando conforme la persona se va interesado y averigua detalles que no se le habían pasado por la cabeza nunca. Es de vital importancia estar despiertos, leer, pasear, amar, gozar de cosas tan sencillas como tomar el sol en el balcón o en el parque, cuidar un jardín e ir aprendiendo a cultivar. La libertad se consigue entre todos, no puede haber una persona libre si vive entre presos. Somos muchos, nos basta muy poco para comenzar el cambio. Hay que ponerse manos a la obra, la tierra se está enfadando mucho y, frente a la naturaleza, el hombre debe aprender que es mejor no enfrentarse.

Estimado lector, si conoces algún gesto que crees positivo para lograr ese cambio tan necesario, por favor, coméntalo y compartelo con los demás. Todos somos igual de importantes para lograr mejorar nuestro día a día y así, el mundo.

About these ads

2 pensamientos en “Somos muchos, basta con poco

  1. Hola. aca cai por casualidad!Que bueno tu escrito!me llegó de una manera muy franca y autentica!lo compartire dentro de mi grupo de amigos y alumnos.Gracias por escribir!para quienes leemos de todo!

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s