¿Hacia dónde caminaremos?


En la vieja Europa, en todas las naciones que conforman la Unión, se está instalando un sentimiento de pesimismo y malestar entre la mayoría de los ciudadanos. Hablar de futuro con gente de Portugal, Francia, Bélgica o Alemania, equivale a escuchar historias más bien escépticas, grises y pesimistas . En estos momentos, casi todos los países están gobernados por partidos políticos de parecida ideología. La derecha, aupada por una crisis financiero económica ecológica y de espíritu, se ha hecho con el poder y prepara nuevos planes para ajustar los déficit públicos de sus respectivos países. Si se leen o escuchan atentamente las declaraciones de muchos de esos líderes, es difícil no sentir un desasosiego interior e incluso miedo. La crisis se palpa entre la población, sobre todo en las zonas en las que viven mayoría de trabajadores, en los barrios más pobres y en los que más ayudas públicas se deberían destinar. Las anteriores recesiones económicas se aliviaron a base de impulsar la economía inyectando dinero y fomentando la inversión pública para crear empleo, sin embargo, las nuevas recetas neoliberales de la mayoría de gobiernos van en un sentido completamente opuesto. Si pretenden salir de la recesión ajustando al máximo el gasto público y recortando sueldos, la incertidumbre se irá adueñando de la población. El resultado de esta fórmula hipócrita e insensible no se hará esperar, la segunda mitad de 2011 puede ser muy caliente.

Estamos asistiendo a una verdadera caída de un sistema que ya sólo acierta a balbucear. Las contradicciones de la mayoría de gobiernos a la hora de aplicar o dejar de aplicar ciertas leyes o medidas muestran con suma claridad la agonía de las ideas y la total sumisión de los representantes políticos al poder económico. Es, sin duda, la hora del ciudadano. El pueblo debe comenzar a cambiar su mentalidad barrio a barrio, la seguridad alimentaria y la subsistencia debe ir procurándosela él mismo, no se puede esperar nada de un sistema al que casi no le queda pulso. Pero la muerte de un sistema no significará que el ciudadano, liberado y concienciado, encontrará vía libre para desarrollar sus proyectos e instaurar un nuevo sistema más justo y eficaz. La muerte del capitalismo puede dar paso a una época peligrosa dominada ya sin máscaras por la mafia. El escenario puede ser desolador. En esa nueva transición, el ciudadano debe armarse de inteligencia, la unión será más importante que nunca.

Hay un sistema que se derrumba, entre sus escombros, los más poderosos ya están tomando posiciones. Por otra parte el pueblo va lentamente entendiendo lo que ocurre cada vez con mayor convencimiento y claridad. El choque frontal está cada vez más cerca. Sólo falta ver el efecto y la magnitud del accidente para adivinar hacia donde caminamos.

2 pensamientos en “¿Hacia dónde caminaremos?

  1. Todos tenemos unas ideas propias, apoyadas unas y enfrentadas otras a nuestro sistema de vida , es verdad que no hacemos lo que queremos la mayoría de veces por culpa de esta sociedad y de nuestra adaptación a ella , todos nos quejamos , de la política ( pero que política ) ya no hay derechas ni izquierdas ni centro , por desgracia hay capìtalismo , si todos dependemos de la pasta , para el piso ,para el coche las vacaciones la ropa y por todo ello nos amoldamos. El ser humano es de lo peor que hay nos puede la envidia , el poder , etc y deseríamos ser revolucionarios pero despué nos falta eso que ponen las gallinas. al final todos CALVOS.

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