No somos nada


El otro día leía en la prensa que el 25% de los mamíferos se encuentra en peligro de extinción. Me echo las manos a la cabeza. Estamos hablando de que uno de cada cuatro seres que, como nosotros, llevan a sus hijos en el vientre (a excepción del raro ornitorrinco, si mal no recuerdo) y después los cuidan y los amamantan para verlos crecer, corre el riesgo de desaparecer para siempre de la faz de la Tierra. Sin embargo, a juzgar por el papel que desarrolla la protección del medioambiente en nuestra vida cotidiana, no parece que el hombre se esté dando cuenta de las implicaciones que estas cifras pueden tener sobre su propia existencia. De hecho, cada vez estoy más convencida de que el ser humano se ha olvidado definitivamente de que él también forma parte de la naturaleza. Tras varios intentos de hacer de esta trascendente cuestión un tema de conversación con quienes me rodean, decido tirar la toalla y escuchar en silencio las opiniones sobre la última ruptura de una pareja de famosos o la nueva fragancia de una marca de moda.

Así, una vez más, mi absoluta ignorancia en materia de psicología me ha llevado a desesperarme ante el enorme vacío que encuentro entre mis congéneres y yo. Como en tantas otras ocasiones, me siento como si me hubiera llevado las manos a la boca para gritar con todas mis fuerzas “¿pero es que no os dais cuenta?” y la única respuesta fuera el eco de mi propia voz canturreando desde el otro lado del acantilado “…cuenta, cuenta, cuenta?”. Y es que la lógica de la ética ecologista me resulta tan aplastante que me cuesta asumir que yo soy la rara.

Intento resolver esta nueva crisis de identidad en la intimidad de la mesa de la cocina.

“Recuerda que formamos parte de la minoría absoluta”, me dice mi marido con pasmosa tranquilidad.
“Ecología:”, insisto marcando con el dedo la definición que he encontrado en el diccionario, “defensa y protección de la naturaleza y del medioambiente; Ecologista: persona que es partidaria de la defensa ecológica”. Entonces, si el hombre forma parte de la naturaleza, ¿no resulta ridículo que sean solamente unos pocos quienes están preocupados por la destrucción de nuestro planeta? ¿No deberíamos ser todos quienes estuviéramos luchando y protegiendo con uñas y dientes el lugar donde vivimos y que nos da de comer? ¿Dónde me he perdido?

Y así continúo mi rara existencia, aplicando con empeño los pequeños gestos que me he esforzado en adoptar sabiendo que no son más que una gota de agua en el desierto. Y, otra vez, ante la fuente del agua, rechazo con una sonrisa el vaso de plástico que me ofrece amablemente un compañero: “Ecologista”, digo casi encogiéndome de hombros y esgrimiendo mi botella reutilizable de cristal. Él me devuelve la sonrisa casi con condescendencia y yo siento ganas de emular a mi muy admirado Iván Ferreiro y añadir “ecologista de mierda”. “Algo hay que ser en la vida”, afirmo en cambio y él sólo me responde “sí, algo hay que ser”. Así es. Algún partido hay que tomar, me digo mirando con tristeza la papelera llena de vasos de plástico de un solo uso. Qué pequeños somos y qué poco cuentan nuestras acciones.

Pues bien, en esta tarde de depresión postelectoral, enciendo la radio para sentirme acompañada más que para consolarme y los medios nos informan sobre el autocomplaciente reparto de carteras entre quienes raramente las merecen. Y ahora me toca a mí consolar a mi marido, que no quiere contener su irritación y desasosiego ante lo que se nos viene encima.

“Yo me exilio”, me dice enfurecido.
“Recuerda que eso ya lo hicimos”, le intento apaciguar “sólo para volver más cansados y más viejos”. Más cansados, más viejos y más cínicos. Y es que, algunas veces, nos gustaría poder apretar un botón para cambiar el mundo. No nos damos cuenta de que, en nuestra pequeñez, solamente podemos luchar para intentar mantener una discreta coherencia entre nuestra ética y nuestro estilo de vida.

2 pensamientos en “No somos nada

  1. me siento muy identificado, la gente no está concienciada, cada vez es mas egoísta, mas pasota… cada vez es menos consciente de que son humanos, nosé que se creen de verdad, viven en su mundo… lo malo es que habrá un momento en el que no habrá vuelta atrás, yo soy muy pesimista y solo con 20 años, parezco yo el extraño por pensar en cosas tan basicas… y miro a los demas con pena, que será de nosotros dentro de 30 años…

    • Gracias XG por tu comentario. Pues no te desanimes que os toca a vosotros luchar por vuestro futuro!

      Sí, es cierto que hay mucho pasotismo y mucho “negao” que no quiere entender la realidad, pero también es cierto que cada vez somos más los que abrimos los ojos a una realidad (muy dura, pero la única que hay) e intentamos modificar lo que esté en nuestra mano para mejorarla. Y con los pasotas, yo creo que lo mejor es aplicar su propia ley: pasar de ellos y pedirles educadamente que no molesten, porque “estamos intentando cambiar el mundo”.

      Suerte y salud!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s