Apocalipsis con humor


El hombre es un animal racional. O al menos eso fue lo que me enseñaron en la escuela hace no tantísimos años. Desde entonces, la experiencia se ha empeñado en demostrado que es más bien lo contrario. Claro que en el colegio también me enseñaron que el hombre se diferenciaba del resto de los animales por su capacidad de crear y utilizar herramientas, afirmación cuanto menos corta de miras y altamente indocumentada. Y lo que me ha quedado claro a lo largo de los años es que el hombre es un animal que está convencido de no serlo, un ser profundamente irracional, capaz de destruir el mundo en el que habita y los recursos que le proporcionan sus alimentos. La actividad del hombre en los últimos siglos nos muestra claramente cómo este ha dejado de ver el planeta donde vive como su hábitat natural para mercantilizarlo y convertirlo en una herramienta de poder.

Apocalypse Project

Apocalypse Project by Catherine Sarah Young

Por poner un ejemplo reciente: la agencia meteorológica británica acaba de publicar un informe preliminar en el que revela los motivos por los que este invierno está siendo tan desastroso. La conclusión (simplificada, ya que la meteorología es un asunto extremadamente complejo) es que, debido a que la temperatura de la masa marina ha aumentado durante la última década, una mayor cantidad de esta agua se ha evaporado a la atmósfera, lo que ha modificado las corrientes en chorro de la misma, provocando cambios y escenarios climáticos extremos.

Los científicos ya nos vienen advirtiendo desde hace décadas: o frenamos la emisión de gases de efecto invernadero, o la temperatura global aumentará más de 2ºC, lo que puede resultar catastrófico incluso para la supervivencia de la especie. Pero claro, al ser humano le resulta demasiado complicado reducir las emisiones y está empeñado en señalar con el dedo a los culpables e implantar medidas ineficaces que lo único que hacen es alargar el proceso de entendimiento mientras los efectos del cambio climático continúan haciendo estragos. Conviene saber que las catástrofes climáticas que se están registrando en todo el mundo son el resultado de una contaminación generada hace ya cuarenta años, por lo que no me quiero imaginar el mundo cuando la contaminación que estamos generando hoy comience a producir sus efectos…

Así que, si estamos abocados a la perdición, ¿por qué no tomárnoslo con un poco de humor? Eso pareció pensar Catherine Sarah Young, artista de origen filipino y creadora de Apocalypse Project, un proyecto especulativo de investigación sobre el diseño que explora los posibles estilos de vida a medida que el cambio climático va modificando el escenario. El proyecto se plantea la pregunta de cómo vivirá el ser humano sobre la Tierra cuando esta haya dejado de ser un lugar agradable donde vivir.
Catherine Sarah Young ha vivido en cinco países lo que, según sus palabras, la ha ayudado a comprender que existen diferentes formas de abordar los problemas. La población creciente, la conquista de espacios naturales para alojarla y nuestra relación con el planeta son algunos de los temas que se plantea la artista filipina, que la movieron a crear el proyecto. Ahora reside en Manila, donde ha vivido de primera mano los efectos del tifón Haiyan y donde, según sus palabras “aquí ya ha ocurrido una especie de Apocalipsis”.

El proyecto Apocalipsis cuenta entre otras secciones con una serie llamada “Climate Change Couture”, que muestra diversas ideas sobre cómo podrá ser la moda bajo la influencia de los efectos del cambio climático. De esta forma, nos encontramos con el Thermoreflector, un vestido plateado que repele el calor de la atmósfera y el proveniente de los aires acondicionados de las ciudades. También forma parte de la serie el Traje de Evacuación Apocalipsis, un mono combinado con una máscara que reemplaza los malos olores por otros más placenteros como la lavanda o la menta. El Traje Basura, hecho de envoltorios de caramelos, fue diseñado para cuando la tela sea un material demasiado caro para la confección y el Aquatutu es un tutú hinchable que podrá inflarse en caso de inundaciones y actuar como salvavidas. La Burbuja, es una “escafandra personal” que cuenta con climatización controlada, que bombea oxígeno filtrado y que tiene su propia red wifi.

Y todo esto, ¿Por qué me recuerda a mí a los Yes Men y su Survivaball, el traje diseñado para sobrevivir en el futuro, cuando el cambio climático haya hecho estragos? Aquí os dejo un vídeo en el que se ve cómo estos fantásticos impostores dedicados a la concienciación sobre el cambio climático presentaban el invento en unas ponencias para agencias aseguradoras y, para su asombro y el nuestro… ¡los asistentes les tomaron en serio! “Hemos hecho todo lo que podíamos para dar a entender que no debemos dejar que la avaricia se apodere de nuestro futuro”, afirman The Yes Men. “Pero, en lugar de asustarse, se guardaron nuestras tarjetas de visita”.

Bromas aparte, la propuesta de Catherine Sarah Young pretende mostrar los problemas medioambientales a través de sus creaciones. La artista se pregunta ¿qué pasará si no hacemos algo ahora? Y quiero imaginar que el proyecto Apocalipsis está dedicado a todos aquellos que aún afirman que el cambio climático no es una realidad.

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